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Botiquín de verano

Botiquín de verano

Durante el verano, debido a las altas temperaturas, hay que extremar el cuidado en la conservación de los medicamentos de los botiquines.
 
Un botiquín es el recipiente (mueble, caja, bolso, etc.) para guardar o transportar (por ejemplo en un viaje) material de cura y medicamentos, de manera que estos estén disponibles y ordenados para ser localizados rápidamente en caso de necesidad.
 
Para que el botiquín contenga todo lo necesario, hay que considerar varios aspectos, como el tipo de pacientes al que va destinado, en qué época del año nos encontramos o el destino del viaje, en caso de un botiquín para tal efecto.
 
Deberá incluir material de cura, accesorios y medicamentos. La farmacia es el lugar idóneo donde nos podrán asesorar adecuadamente para elaborar un botiquín de viaje acorde a nuestras necesidades.

Algunas recomendaciones generales para mantener los botiquines:

  • El botiquín se debe preparar antes de que sea necesario, y debe estar perfectamente ordenado para encontrar todo lo antes posible.
  • Debe estar fuera del alcance de los niños.
  • Es fundamental que se ubique en un sitio fresco, seco, limpio y preservado de la luz, para que no se altere el contenido, especialmente los medicamentos. Al contrario de lo que se cree, la cocina y el baño no son lugares adecuados, porque en ellos se producen cambios bruscos de humedad y de temperatura, que pueden degradar los productos del botiquín. Consulte al farmacéutico sobre el sitio más adecuado para la conservación del medicamento.
  • No almacenar medicamentos innecesariamente.
  • Revisar periódicamente el botiquín para confirmar que todo está en buen estado y sin caducar. Eliminar lo que no se use y reponer lo que se necesite.
  • Los medicamentos deben estar claramente identificados, para ello es importante que se guarden con su envase y su prospecto.

Botiquines y calor:

Durante el verano, debido a las altas temperaturas, hay que extremar el cuidado en la conservación de los medicamentos de los botiquines. Muchos medicamentos contienen excipientes, o el propio componente activo, que se pueden deteriorar con el calor, dejando de ser activos o incluso resultando perjudiciales para el paciente.
 
Además, en el caso de algunas soluciones, por ejemplo un jarabe, puede constituir un “caldo de cultivo” idóneo para el crecimiento de bacterias. Por ello, se deberá ser especialmente escrupuloso con los tiempos de conservación indicados en aquellos medicamentos que requieren una preparación previa por parte del paciente, por ejemplo jarabes que se preparan antes de ser tomados, o medicamentos con un periodo de conservación limitado una vez abiertos, como los colirios.

Recuerde:

  • Los medicamentos que se han dejado de utilizar o caducados, se pueden depositar en la farmacia en los contenedores habilitados para ello.
  • Puede ser útil incluir una etiqueta en el botiquín, con teléfonos de emergencia de utilidad: Centros de salud, ambulancias, Instituto Nacional de Toxicología, etc.
  • Un botiquín puede servirnos como primera medida de actuación urgente, pero si los síntomas persisten, o la lesión en caso de accidente es grave, se debe recurrir a la ayuda de un profesional sanitario.

No lo olvide: Pregunte siempre a su farmacéutico. Él le informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerde que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.