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Congestion Nasal

El uso continuado de los descongestivos nasales puede, en vez de aliviar la congestión, producir efecto rebote.

 

La congestión nasal se produce por la dilatación de los vasos sanguíneos de la mucosa nasal, que provoca una mayor llegada de sangre a la zona y una hinchazón de la mucosa. Esto produce un estrechamiento de los conductos nasales, y un aumento de la producción de moco, con la consiguiente obstrucción nasal y dificultad al paso del aire.
Existen numerosas causas de este proceso, por lo que la congestión nasal puede clasificarse atendiendo a diversos criterios: alérgica y no alérgica (en función de su mecanismo patogénico), infecciosa y no infecciosa (según el agente etiológico), con secreción purulenta o acuosa (según las características de la secreción nasal), y estacional o perenne, según se mantenga o no en el tiempo. Lo más frecuente es que el origen de la congestión sea infeccioso, teniendo en cuenta que la mucosa nasal está en contacto con el medio ambiente, no se mantiene por tanto estéril , y es alcanzada por multitud de gérmenes, que pueden, en un momento dado causar una infección.

Generalmente, la congestión nasal se acompaña de otros síntomas como prurito nasal (sobre todo si es de origen alérgico), estornudos o rinorrea. Si existe además fiebre y dolor de oídos o de cabeza, podría tratarse de una otitis o sinusitis, por lo que se debe acudir al médico.

Algunas medidas para prevenir y tratar la congestión nasal son:

Hacer una dieta equilibrada e ingerir líquidos de forma adecuada.
Evitar los cambios bruscos de temperatura, el alcohol y el tabaco.
Lavados nasales con suero fisiológico
Es recomendable que el ambiente esté bien ventilado, evitando la humedad excesiva pero también que el aire esté demasiado seco.
Si la congestión es de origen alérgico, se debe procurar limpiar con frecuencia para no acumular polvo, y eliminar la ropa del hogar que sea de lana o plumas y las moquetas.
Sin embargo, a veces estas medidas deben ir acompañadas por medicamentos.
Una vez establecido el cuadro de congestión nasal, y no existiendo ningún factor que haga recomendable la remisión inmediata al médico, el farmacéutico puede recomendar descongestionantes adrenérgicos. Si se debe a alergia, pueden ser preferibles los antialérgicos (antihistamínicos). 

Lavado con suero salino e inhalaciones:

A veces es suficiente con limpiar las fosas nasales con suero salino. Este método es bastante eficaz y, sobre todo, seguro, por lo que es muy recomendable para los niños.
Otra opción es inhalar vapor; puede hacerse calentando agua en el fuego e inhalando el vapor generado (cubriendo la cabeza con una toalla para evitar que se pierda vapor). Si se añaden compuestos aromáticos, como eucalipto o mentol, se favorece la descongestión.

Otras veces, se hace necesario el uso de descongestionantes nasales.

Recomendaciones de uso de  descongestionantes:

Actúan rápidamente y su uso durante mas de 3 días seguidos debería evitarse debido al riesgo de efecto rebote. No se debe utilizar a dosis superiores a las indicadas ni durante muchos días seguidos. Si es necesario utilizar descongestionantes nasales durante más tiempo, recurrir a productos de vía oral. En ningún caso hay que confundir esta congestión con una recaída y volver a usar el medicamento, porque se entraría en un círculo vicioso.

En los niños es preferible el uso de gotas ya que los orificios nasales de los mismos no son lo suficientemente amplios para admitir el uso de aerosoles. En los adultos es preferible utilizar aerosoles ya que sus productos goticulares pueden alcanzar un área de mayor superficie.

Pregunta siempre a tu farmacéutico. Él te informará sobre éstas y otras cuestiones relacionadas. Y recuerda que la intervención farmacéutica supone una elevada garantía en el proceso global de adecuación, efectividad y seguridad de los tratamientos con medicamentos.