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Recomendaciones para detectar y controlar aquellas manchas que pudieran derivar en un cáncer de piel
Desde Colegio nos hemos sumado a la campaña EUROMELANOMA puesta en marcha por la Academia Española de Dermatología y Veneorología, que este año tiene por lema 'Sólo tienes una piel, trátala con cuidado y protégela del daño solar', con la que se pretende concienciar a la población sobre la importancia de la detección precoz y la prevención de distintos cánceres de piel, especialmente el melanoma.
 
Para ello, los pacientes podrán encontrar en las oficinas de farmacia de la provincia la información necesaria para aprender a revisar las manchas de la piel y poner en conocimiento de un especialista sanitario la existencia de aquellas que, por su morfología, pudieran ser susceptibles de convertirse en un potencial tumor. 
 
El cáncer de piel es el tumor más frecuente en la raza humana. En la mayoría de los casos es visible, fácil de diagnosticar por el dermatólogo y con buen pronóstico siempre y cuando se diagnostique en etapas precoces. Por esta razón es fundamental la colaboración de los pacientes y de los profesionales sanitarios para llegar a ese diagnóstico precoz.
 
Un proceso de revisión de la piel en detalle y efectivo, con el fin de detectar y/o revisar manchas, debe seguir los siguientes puntos:
 
  • Fijarse en la cara, incluyendo nariz, los labios, la boca y las orejas (así como por detrás de estas)
     
  • Revisar su cuero cabelludo utilizando un peine para separar el pelo en capas. En el caso de los hombres con calvicie, examinar todo el cuero cabelludo

  • Revisar manos, las palmas y el dorso así como también entre los dedos

  • Prestar atención al cuello, el pecho y la parte superior del cuerpo. En el caso de las mujeres, se recomienda revisar en la zona entre las mamas y por debajo de las mismas

  • Examinar la parte interna de los brazos y las axilas

  • Con la ayuda de un espejo o de alguna otra persona, examinar la nuca y la espalda

  • Revisar los glúteos y la parte trasera de las piernas

  • Completar el proceso examinando las plantas de los pies y los espacios entre los dedos
Aunque la piel puede verse afectada por distintos tipos de cánceres, los más frecuentes son el cáncer cutáneo no melanoma (carcinoma basocelular y espinocelular) y el melanoma.
 
La mayoría de ellos afectan, aunque no siempre, a zonas expuestas al sol, son lesiones indoloras, de crecimiento lento pero progresivo. Clínicamente pueden presentar imágenes muy variables pero las más frecuentes son: manchas rojas que no curan, verrugas o quistes de crecimiento lento, cicatrices inexplicables, masas córneas (‘cuernos’ o queratosis) y úlceras que no curan. 
 
En el caso del melanoma, que es uno de los cánceres más graves y ante el que resulta vital realizar una detección precoz, su diagnóstico clínico se basa en la aplicación de los siguientes criterios en torno a la mancha cutánea: asimetría, bordes irregulares, colores variados, un diámetro superior a 6 milímetros y que presente una evolución (tiende a crecer) en un plazo de pocos meses. 
 
Factores de riesgo
El hecho de tener una piel clara, contar con más de 50 lunares repartidos por el cuerpo, haber padecido quemaduras cutáneas o haber sufrido una exposición solar crónica (por ejemplo, personas que desempeñen un trabajo al aire libre) representan factores de riesgo para padecer un cáncer de piel. También lo son el hecho de contar con antecedentes familiares de tumor cutáneo, ser portador del Virus del Papiloma Humano o sufrir inmunodepresión, como le sucede, por ejemplo, a las personas con un órgano trasplantado.
 
Algunos de estos factores pueden prevenirse siguiendo estos consejos, que deben extremarse especialmente en menores, ya que cerca del 78% de los problemas de cáncer de piel en etapa adulta vienen de los excesos de exposición ultravioleta durante los primeros dieciocho años de vida:
 
  • Evitar la exposición al sol entre las 12.00 y las 16.00 horas

  • Usar fotoprotección elevada 

  • Emplear ropa adecuada durante las actividades al aire libre así como gafas de sol homologadas

  • No usar cabinas de bronceado

  • Aplicar el protector media hora antes de la exposición solar y reaplicarlo cada dos horas

  • Pese a utilizar fotoprotección se recomienda buscar espacios de sombra